Hemisferio Sur | Avance de cosecha de avellanas en Chile

De acuerdo con información recopilada en terreno, el avance de cosecha en la zona del Maule se sitúa, en promedio, entre un 70% y 80%. Mientras algunos productores se encuentran próximos a finalizar las labores, otros aún presentan un mayor rezago, aunque el promedio general se mantiene en torno al 70% de la cosecha realizada.

Tras las lluvias registradas durante marzo —que condicionaron el inicio de la temporada—, las últimas tres a cuatro semanas sin precipitaciones han favorecido significativamente el desarrollo de la cosecha, permitiendo una operación más fluida y estable en los huertos.

No obstante, se mantiene atención sobre el pronóstico de lluvias para la región del Biobío durante la próxima semana. En este contexto, los productores están priorizando el avance acelerado de la cosecha antes de este evento climático. Esto responde a que, posterior a precipitaciones, la cosecha mecanizada podría verse seriamente limitada, especialmente en suelos de mayor contenido arcilloso, donde el ingreso de maquinaria se torna altamente complejo o incluso inviable.

En la zona sur, se observa además una mayor presencia de chinche, lo que ha llevado a los agricultores a reforzar los protocolos de monitoreo y aplicación. Se trata de una plaga cuya incidencia ha ido en aumento, proyectándose como un desafío relevante para las próximas temporadas, lo que exige un manejo más riguroso y preventivo.

En términos generales, otros factores no han representado mayores inconvenientes hasta el momento. Sin embargo, se anticipa que aquellos huertos que no han logrado un adecuado secado de la fruta podrían enfrentar dificultades, particularmente debido a limitaciones en la capacidad de proceso y secado. Esta situación podría traducirse en problemas al momento de la entrega de la producción.

En esta línea, la capacidad de proceso, secado y manejo postcosecha en Chile ya se percibía desde la pretemporada como inferior a las necesidades reales del sector, considerando la expansión sostenida de la superficie plantada de avellano europeo. Por ello, se vuelve fundamental que los productores evalúen su infraestructura de proceso, especialmente en nuevas plantaciones o ampliaciones, y consideren la incorporación de maquinaria propia o la disponibilidad de servicios cercanos, dado que no resulta viable operar sin una capacidad adecuada en esta etapa crítica.

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