Australia: lluvias extremas y presión de costos golpean cosecha de almendras en su fase crítica

La industria de la almendra en Australia enfrenta un escenario complejo en plena cosecha 2026, marcado por eventos climáticos extremos y tensiones geopolíticas que están afectando tanto la calidad del producto como los costos de producción.

Tras un episodio de calor intenso a fines de enero, las principales zonas productoras —especialmente en Sunraysia— fueron impactadas por lluvias excepcionalmente fuertes, con registros de hasta 150 mm en apenas 36 horas. El evento detuvo la cosecha justo en su inicio, en un momento particularmente sensible, cuando gran parte de las almendras ya se encontraba en el suelo en proceso de secado.

El impacto ha sido inmediato: fruta expuesta a la humedad, mayores riesgos sanitarios y necesidad de procesos de secado intensivo para cumplir con estándares comerciales (menos de 6% de humedad). Si bien el volumen total de la cosecha podría mantenerse, la industria anticipa un deterioro en la calidad, especialmente en el segmento de almendras con cáscara (in-shell), clave para mercados como India y China.

La situación ha obligado a los productores a redoblar esfuerzos: recolectar, secar, clasificar y recondicionar el producto antes de retomar la cosecha. Aunque existe inversión en tecnología de secado, las condiciones naturales siguen siendo insustituibles para preservar calidad, lo que limita la recuperación del valor en parte de la producción afectada.

A este escenario se suma un fuerte aumento en los costos. La combinación de mayores requerimientos operativos y el alza del precio del diésel —en parte impulsada por tensiones en Medio Oriente— está elevando significativamente los costos de producción. Incluso se han reportado riesgos de escasez de combustible en zonas agrícolas, generando incertidumbre en plena cosecha y obligando a los productores a asegurar suministros para completar las labores.

Este “doble impacto” —climático y económico— llega en un momento crítico, cuando la industria proyectaba una cosecha récord cercana a 166.892 toneladas (+7% interanual). Hoy, el foco se desplaza desde el volumen hacia la calidad y los márgenes, con un riesgo elevado de degradación del producto y presión sobre la rentabilidad.

En el plano comercial, la temporada venía mostrando una demanda sólida, aunque con señales de ajuste en el corto plazo: en enero, las exportaciones cayeron más de 50% interanual, en un contexto típico de cambio de temporada y menor disponibilidad de stock. Aun así, los envíos acumulados siguen encaminados a cerrar como la segunda mayor campaña exportadora, con China, India y Vietnam como principales destinos.

Pese a este escenario adverso, la industria mantiene una visión de resiliencia. El uso de tecnologías de secado, junto con estrategias desarrolladas en temporadas húmedas anteriores, permitirá recuperar parte del valor de la cosecha. Sin embargo, el proceso será más lento, costoso y con una calidad potencialmente inferior a la inicialmente proyectada.

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