Nuts Technical Day 2026: el pistacho emerge como una alternativa estratégica para la fruticultura chilena

CURICÓ, Chile. En un escenario marcado por la creciente escasez hídrica y la necesidad de diversificar la matriz frutícola, el pistacho comienza a posicionarse como una alternativa real para parte importante de la agricultura chilena. Así lo planteó Miguel Carús, asesor técnico de EasyNut Tecnología, durante su presentación en el Nuts Technical Day 2026 realizado en Curicó.

A nivel global, el cultivo atraviesa una etapa de fuerte expansión. La producción mundial se ha más que duplicado durante la última década y se proyecta que alcance cerca de 1,18 millones de toneladas en la temporada 2025/26, impulsada principalmente por Estados Unidos y Turquía. Sin embargo, los principales actores de la industria enfrentan crecientes desafíos.

California, líder mundial con cerca de 250.000 hectáreas plantadas y alrededor del 65% de la producción global, ha visto frenada la expansión de nuevos proyectos debido a las restricciones impuestas por la Ley de Gestión Sostenible de Aguas Subterráneas (SGMA). En paralelo, Irán continúa perdiendo relevancia por la escasez de agua dulce y limitaciones comerciales, mientras que Turquía enfrenta una fuerte alternancia productiva y episodios recurrentes de sequías y heladas.

En este contexto, Chile aparece como una oportunidad estratégica. Su condición de productor de contraestación permitiría abastecer mercados de Europa y Asia entre marzo y septiembre con fruta fresca, reduciendo la dependencia de largos períodos de almacenamiento. Además, el pistacho ha mostrado históricamente una menor volatilidad de precios que otros frutos secos, manteniéndose en rangos cercanos a USD 6-8 por kilogramo.

Actualmente, la superficie nacional no supera las 200 hectáreas y se concentra principalmente entre la Región Metropolitana. La mayor parte corresponde a plantaciones experimentales y proyectos de pequeña escala, mientras que el mercado interno sigue dependiendo de importaciones provenientes principalmente de Estados Unidos.

Uno de los principales obstáculos para el desarrollo de la industria ha sido la lenta entrada en producción de los huertos tradicionales. Las combinaciones varietales históricamente utilizadas en Chile, como Kerman y Peter, pueden requerir entre ocho y nueve años para alcanzar una producción comercial relevante y presentan altos requerimientos de frío y una marcada alternancia productiva.

Sin embargo, los avances genéticos están cambiando ese escenario. Nuevas variedades californianas como Golden Hills y Lost Hills, junto al portainjerto UCB-1, permiten reducir el período improductivo a cuatro o cinco años, alcanzar rendimientos potenciales superiores a 5 toneladas por hectárea y mejorar la calidad del fruto. Asimismo, variedades como Sirora, desarrollada en Australia, han mostrado una mejor adaptación a zonas con menores requerimientos de frío, una condición particularmente relevante para varias áreas productivas de Chile.

Carús destacó que el éxito del cultivo dependerá de una correcta selección de zonas y variedades. El pistacho requiere inviernos con al menos 600 horas de frío, más de 2.000 grados-día durante la temporada, baja humedad relativa y suelos profundos con excelente drenaje. Aunque es una especie considerada rústica y relativamente eficiente en el uso del agua, exige un manejo técnico cada vez más especializado para alcanzar altos niveles de productividad y calidad.

Otra ventaja relevante es su alto nivel de mecanización. La cosecha puede realizarse mediante sistemas similares a los utilizados en California, reduciendo significativamente la dependencia de mano de obra temporal y generando sinergias con productores de nueces y otros frutos secos que ya cuentan con infraestructura y experiencia en cosecha mecanizada.

Para el especialista, el desafío ya no pasa únicamente por plantar más hectáreas. El desarrollo de una industria competitiva requerirá mejorar la disponibilidad de plantas certificadas, avanzar en investigación local, definir zonas productivas óptimas y construir capacidades de procesamiento y comercialización orientadas a la exportación.

“Chile tiene las condiciones para producir pistachos de alta calidad”, concluyó Carús. “La oportunidad existe, pero será necesario construir las bases técnicas y comerciales que permitan transformar al pistacho desde un cultivo experimental en una verdadera industria”.

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