Tras un inicio prometedor, el sector enfrenta una campaña más incierta por problemas de cuajado y lluvias durante la floración en zonas clave.
La campaña 2026 del almendro en España ha comenzado a moderar sus expectativas iniciales de récord, a medida que se consolidan señales de irregularidad en distintas zonas productoras del país.
En regiones del interior y sur como Andalucía y Castilla-La Mancha, uno de los principales factores ha sido una floración excesivamente larga y poco homogénea. Este fenómeno ha generado desfases en la sincronización entre variedades y dentro de los propios árboles, dificultando la polinización y derivando en un cuajado irregular, con potencial impacto en el volumen y la homogeneidad de la cosecha.
En paralelo, en la franja mediterránea —particularmente en la Comunitat Valenciana y zonas productoras de Castellón y Valencia— las lluvias durante la floración han agravado el escenario. El exceso de humedad ha reducido la actividad de los polinizadores y favorecido la aparición de enfermedades fúngicas, aumentando el riesgo de pérdidas productivas, especialmente en áreas del interior de estas provincias.
Este doble impacto —problemas fisiológicos en la floración en el sur y centro, junto con eventos climáticos adversos en el este— está llevando al sector a ajustar sus previsiones. Aunque la campaña sigue perfilándose como razonablemente positiva, ya no se proyecta el récord productivo que se anticipaba al inicio del ciclo. La evolución final dependerá de las condiciones climáticas en las próximas etapas, particularmente durante el desarrollo y llenado del fruto.






