Este jueves 26 de marzo se realizó en Talca, Región del Maule, el 4° Día del Avellano Europeo, organizado por Grupo Avexa, encuentro que reunió a productores, asesores, exportadores e industria, junto a delegaciones internacionales provenientes de los principales países productores —incluida Turquía— reflejando el creciente interés global por el desarrollo del cultivo en Chile.
La jornada confirmó el fuerte dinamismo del avellano europeo en el país, que en 2026 alcanza cerca de 65 mil hectáreas plantadas, con un crecimiento particularmente acelerado en las regiones de Ñuble y Biobío, donde la tasa de plantación ha llegado a aproximadamente 20%. En contraste, el Maule —históricamente el núcleo del cultivo— ha mostrado una desaceleración en la expansión de superficie, influida por la competencia con especies como el nogal y el cerezo, además de restricciones hídricas.
Las proyecciones del sector apuntan a que Chile superará las 80 mil hectáreas al 2030, consolidando su posición como el segundo productor mundial, con cerca del 11% de participación global, muy por detrás de Turquía pero con expectativas de mantener esa posición en el mediano plazo. A nivel global, se espera una producción cercana a 1,2 millones de toneladas en 2026.
Producción: ajuste tras un año excepcional
Desde el punto de vista productivo, la temporada 2026 se presenta con una leve corrección a la baja respecto al extraordinario 2025, año en que Chile alcanzó un salto histórico desde 54 mil toneladas en 2024 a 115 mil toneladas, impulsado por condiciones climáticas particularmente favorables.
Para 2026, en cambio, se anticipa una caída moderada, explicada principalmente por eventos climáticos recientes. Las lluvias acumuladas entre 115 y 170 mm han generado altos niveles de humedad (cercanos al 18%), afectando tanto la cosecha como la condición de los suelos. Actualmente, cerca de un 30% de la fruta permanece en el suelo, lo que obliga a acelerar las labores en una ventana crítica de aproximadamente 10 días para evitar pérdidas y permitir la mecanización en algunas zonas.
Desafíos fitosanitarios: presión creciente
El escenario productivo se ve además tensionado por factores fitosanitarios. El chinche —particularmente chinche pardo en Chile— ha incrementado su incidencia, en línea con una tendencia global donde el chinche asiático ha aumentado un 22% en los últimos años. Para 2026, se proyecta que los daños asociados podrían superar el 5%, impactando directamente la calidad de la fruta.
A esto se suma un aumento en problemas bacterianos, favorecidos por las condiciones de alta humedad, lo que refuerza la necesidad de estrategias de manejo más sofisticadas y oportunas.
Costos al alza y precios récord
En el plano comercial, uno de los puntos destacados fue el aumento significativo en los costos de proceso. Entre 2024 y 2026 se ha registrado un fuerte incremento en los costos de secado y limpieza, factores clave en un contexto de mayor humedad de la fruta.
Sin embargo, este escenario ha sido compensado por un mercado altamente favorable. Chile enfrenta en 2026 precios récord para la avellana, impulsados por una oferta global más ajustada y una demanda sostenida —particularmente de la industria del chocolate, cuyo consumo ha crecido cerca de un 45% en los últimos tres años.
Asimismo, se ha observado un aumento superior al 50% en los valores de variedades como Tonda di Giffoni y otras, reflejando la fuerte valorización de la materia prima.
Inversión y expansión industrial
El atractivo del sector se traduce también en nuevas inversiones. Empresas como Ferrero reafirmaron su apuesta por Chile, mientras que capitales turcos, como Balsu, anunciaron inversiones por US$12,7 millones para una nueva planta en la Región del Maule, con apertura proyectada para los próximos meses.
Este interés se da en un contexto donde el hemisferio norte —incluyendo regiones como Piamonte en Italia y Turquía— proyecta una producción “normal” para 2026, mejor que 2025 (año afectado por heladas), pero aún por debajo de niveles óptimos, con desafíos de calidad asociados a factores climáticos y fitosanitarios.
Chile: industria en maduración
Más allá de los desafíos coyunturales, el encuentro destacó los avances estructurales de la industria chilena. La incorporación de nuevos sistemas de manejo, genética adaptada, maquinaria desarrollada localmente y un trabajo coordinado con la industria química han permitido sostener incrementos productivos y mejorar la consistencia de la oferta.
En este contexto, el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Antonio Walker, subrayó el rol estratégico del avellano europeo, que ya se posiciona como la segunda especie frutícola en superficie en Chile, solo detrás del cerezo.
Walker destacó además que la agricultura chilena —que representa cerca del 14% del PIB considerando su cadena ampliada— enfrenta una gran oportunidad de expansión, especialmente en el sur del país, donde el cambio climático está desplazando la frontera productiva aproximadamente 5 kilómetros hacia el sur cada 10 años. Este fenómeno abre nuevas perspectivas para regiones como Ñuble, Biobío y La Araucanía.
Perspectivas: foco en calidad y crecimiento sostenido
Mientras el hemisferio norte enfrenta mayores restricciones productivas y desafíos de calidad, Chile se posiciona como un origen confiable, con producciones crecientes y altos estándares.
El principal desafío hacia adelante será sostener ese crecimiento bajo criterios de calidad, eficiencia y sustentabilidad, en un mercado cada vez más exigente.
Con una industria que ha crecido más de un 790% en la última década, y con el interés internacional puesto sobre su desarrollo, el avellano europeo en Chile se consolida no solo como un cultivo en expansión, sino como un eje estratégico dentro de la proyección del país como potencia ecoalimentaria global.






